La bodega: tradición e innovación
Hemos rehabilitado una bodega histórica construida en el año 1900, adaptándola a los estándares sanitarios y de producción actuales sin perder su esencia original. Hemos conservado y restaurado los elementos estructurales y materiales auténticos, preservando así el patrimonio arquitectónico. Además, exhibimos la maquinaria original de principios del siglo XX como parte de la historia viva de nuestro proyecto. Paralelamente, hemos integrado tecnología de vanguardia en el proceso de producción. Esta combinación nos permite elaborar vinos con un máximo respeto por la uva, capturando la personalidad única de nuestros suelos y las variedades autóctonas. Así, logramos que cada botella cuente una historia de tradición y calidad.

Espacios de crianza:
un diálogo entre historia y modernidad
Hemos restaurado y adaptado los antiguos depósitos subterráneos, conocidos como cubas o trullos, que antiguamente se usaban para la fermentación del mosto. Hoy, estos espacios emblemáticos se han transformado en salas de crianza, donde el tiempo y el entorno trabajan en armonía para perfeccionar nuestros vinos.


Para el proceso de envejecimiento, utilizamos una combinación de barricas de roble francés, damajuanas de vidrio y ánforas de terracota, cada una aportando matices únicos al vino. Este equilibrio entre tradición e innovación nos permite expresar con autenticidad la riqueza del territorio y el carácter de nuestras variedades.
